Voluntad anticipada: abren debate en Pachuca sobre el derecho a decidir el final de la vida

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• Especialistas y activistas impulsan la cultura del “bien morir” mediante cuidados paliativos y autonomía del paciente
• Aclaran que la voluntad anticipada no es eutanasia y llaman a fortalecer la atención médica paliativa en Hidalgo

El derecho a morir con dignidad y decidir sobre tratamientos médicos en etapas terminales fue el eje central del conversatorio organizado por el colectivo Hermanas Mayores Sembradoras de Derechos (Hermased), realizado en las instalaciones de la Fundación Arturo Herrera Cabañas A.C., en Pachuca.

Durante el encuentro participaron el notario público Juan Manuel Sepúlveda Fayad y el médico Alejandro Pacheco Gómez, quienes explicaron los alcances de la Ley de Voluntad Anticipada vigente en Hidalgo desde 2011, normativa que permite a las personas expresar legalmente su decisión de rechazar tratamientos invasivos o extraordinarios que únicamente prolonguen artificialmente la vida.

“El paciente puede dejar por escrito, ante notario o autoridades de salud, su voluntad de no ser sometido a procedimientos médicos que prolonguen innecesariamente el sufrimiento cuando exista un diagnóstico terminal”, explicó Sepúlveda Fayad.

El especialista detalló que este documento también permite nombrar representantes encargados de hacer valer la decisión del paciente en caso de que ya no pueda expresarse por sí mismo, además de brindar certeza jurídica tanto a familiares como al personal médico.

Durante la actividad se subrayó que la legislación hidalguense reconoce el derecho al “bien morir”, privilegiando los cuidados paliativos y la dignidad humana frente a la obstinación terapéutica.

No obstante, integrantes de Hermased advirtieron que, aunque el marco legal existe, todavía persisten limitaciones estructurales para garantizar plenamente este derecho.

La profesora Maricela Hernández, moderadora del conversatorio, señaló que México enfrenta un importante déficit de especialistas en cuidados paliativos.

“Existe la ley, pero no las condiciones materiales suficientes para garantizar el derecho a morir dignamente”, expresó al citar cifras de la Organización Mundial de la Salud que ubican al país con apenas 1.5 médicos paliativistas por cada 100 mil habitantes.

Asimismo, recordó que desde la aprobación de la Ley de Voluntad Anticipada en Hidalgo, hace más de una década, quedó evidenciada la necesidad social de abrir discusiones públicas sobre la autonomía de las personas pacientes y el acompañamiento digno en enfermedades terminales.

Por su parte, el doctor Alejandro Pacheco Gómez enfatizó que la voluntad anticipada no debe confundirse con la eutanasia.

“La voluntad anticipada no provoca la muerte; únicamente evita prolongar artificialmente la vida mediante tratamientos invasivos cuando el diagnóstico es irreversible”, aclaró.

La explicación surgió luego de que asistentes cuestionaran si este mecanismo podría aplicarse en casos relacionados con enfermedades mentales. El médico respondió que incluso en países donde la eutanasia está permitida existen estrictos criterios médicos y legales para su autorización.

Finalmente, las y los participantes coincidieron en la necesidad de ampliar el acceso a cuidados paliativos, fortalecer la infraestructura médica y promover una cultura de información sobre los derechos de las personas pacientes, a fin de garantizar que el final de la vida ocurra con dignidad, acompañamiento y respeto a la voluntad individual.

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Última actualización: 13-03-2026

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